sábado, 15 de noviembre de 2008

Entré en la aula y allí estaba el profesor mencionado anteriormente por Ignacio, tocando un blues lento, pesado, monótono y oscuro. Los movimientos de sus dedos en el traste de la guitarra eran ágiles, firmes y seguros. Golpeaba rítmicamente el suelo con su pie izquierdo emitiendo un sonido seco y cadencioso. La voz que salía de su garganta era áspera y quebrada pero al mismo tiempo bien modulada.

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